Atlas ha mostrado una notable evolución táctica en las últimas semanas, destacando especialmente su despliegue en el mediocampo. La estructura 4-3-3 adoptada por el entrenador ha permitido a los mediocampistas fluir con libertad, integrando tanto aspectos defensivos como ofensivos de manera equilibrada.

F. Leiva, en particular, ha sido fundamental en este esquema. Su capacidad para leer el juego y distribuir el balón ha sido crucial para la transición ofensiva. Con su habilidad para recuperar balones y realizar pases decisivos, Atlas ha conseguido cortar líneas de pase del rival y generar contraataques letales.

Adicionalmente, el apoyo de otros mediocampistas permite que el equipo mantenga la presión constante sobre el adversario. La rapidez en la recuperación del balón se ha convertido en un sello distintivo del juego de Atlas. Los números hablan por sí mismos: en los últimos cinco encuentros, el equipo ha promediado un 60% de posesión.

La estrategia no solo se basa en el talento individual, sino también en el trabajo colectivo. Es esencial que los jugadores mantengan una posición compacta y sepan cuándo presionar o caer atrás. Con esto, el equipo minimiza los espacios y le otorga poco tiempo al adversario para crear peligro. Atlas se ha convertido en un lugar complicado para que los oponentes lleven a cabo su juego.