Desde la llegada del nuevo cuerpo técnico, Atlas ha ido evolucionando tácticamente. El enfoque ahora se basa en una posesión efectiva del balón y una presión alta que busca recuperar rápidamente la pelota. Este cambio se ha visto reflejado en las últimas actuaciones del equipo en la Liga.
El equipo ha comenzado a emplear una formación 4-3-3, permitiendo a los mediocampistas como F. Leiva tener un mayor protagonismo en la distribución del juego. Esta formación no solo se centra en la defensa, sino que también permite opciones ofensivas más variadas, aumentando las oportunidades de gol.
En el último partido, la presión alta de Atlas resultó en múltiples errores del equipo rival. Los jugadores, alineados estratégicamente en el campo, lograron forzar a la defensa contraria a cometer fallos. Esto abrió espacios que fueron aprovechados por los delanteros, mostrando una nueva faceta del juego de Atlas.
Los jugadores han respondido bien a este nuevo estilo, y la hinchada ha comenzado a notar una mejora palpable en la dinámica del juego. La confianza del equipo se ha visto reforzada por esta evolución táctica, lo que podría ser crucial para alcanzar los altos lugares en la clasificación.
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